Un hotel para faisanes en Zas

Un hotel para faisanes en Zas

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Se incuban huevos pero no es un criadero, hay animales en cautividad aunque no existen las jaulas y, pese a que se trata de un núcleo zoológico, las visitas masivas están absolutamente vetadas. La finca A Bouza, de Langueirón, en el municipio coruñés de Zas, muestra el reflejo de un empeño personal que ha dado lugar a una de las mejores colecciones de faisanes del país.

Francisco Blanco Rey reconoce que le dedica cada minuto que le dejan sus ocupaciones laborales a las aves, porque además también tiene tórtolas, patos, pavos reales y anátidas, aunque no lo ve como un trabajo, sino como «un momento de descanso no que evadirse de todos os problemas».

Esa relajación implica reparar redes, interminables tareas de limpieza, cuidar huevos, vigilar de manera constante a los animales y un gasto considerable porque «ademais de pensos e alpiste tamén comen un pouco de froita».

El resultado, sobre todo ahora «nos meses de abril e maio porque están coas postas, os celos e teñen as plumaxes máis vistosas», es todo un espectáculo de colores y sonidos; la misma sinfonía que apasionó a Blanco Rey ya no recuerda cuándo, «con cinco ou seis anos», momento en el que se inició con la cría de palomas.

Aunque tiene otras especies, como unas 50 diferentes de tórtolas, su principal orgullo son los faisanes, unas 45 variedades en estos momentos. La más singular sin duda es el Tragopan caboti, incluida en el catálogo mundial de las que corren un mayor peligro de extinción. «Por primeira vez en 14 anos conseguín que se reproducira dun xeito natural -noutros sitios lográrono con fecundación artificial- e teño catro poliños e máis outros catro ovos fecundados», explica el criador con orgullo y con una conciencia muy clara de cómo se deben tratar estos casos: «Hay que levar un control moi estrito de postas, polos, nacementos,… e comunicalo todo, máis ou menos como se fose un DNI».

Sin embargo, el esmero y la paciencia no son un problema para Blanco Rey, porque, tal como relata, algunas de estas aves se hacen adultas al año de vida, pero «outras tardan catro ou cinco e poden chegar ata os 25 de vida». La rigurosidad y el control tampoco le preocupan, porque tiene todos los permisos para mostrar en las frecuentes visitas del Seprona. «Non hai problema porque eu son o primeiro que quere que estean ven, así é que non hai gaiolas. Aparte dos parques de voo, cada aviario ten como mínimo entre 15 e 30 metros cadrados, vexetación, refuxios, escondites,… e todo para que se sintan no entorno máis natural posible», añade el aficionado, a quien los faisanes le transmiten emociones: «Só con ver que un non está no sitio de sempre, xa sabes que algo pasa».

«Só con ver que un non está no sitio de sempre, xa sabes que algo pasa»

Nota de prensa :  La voz de galicia: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/carballo/2014/05/02/hotel-faisanes-zas/0003_201405C2P60993.htm

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